Camino a Ostional.

Habíamos pasado toda la madrugada viajando hacia Guanacaste. Estaba ansioso por llegar, a eso de las 5 de la mañana los primeros rayos de luz mostraban el costado de la carretera y  la certeza de la que hablaba el poeta Fidel.

«Allá en el monte» la espera casi llegaba a su final, mientras la canción «otro lugar» de Malpaís se hacía una con el aguacero, en la ventana el explosivo paisaje Guanacasteco: El portoncito, los potreros, corredores, rótulos y ríos de aquellas canciones que repasaban vivencias, vientos de antaño que pude sentir con nostalgia y con la ilusión de cada estela de sol sobre las casitas.

Salí por la noche de la misma manera, viendo por la ventana del bus los pueblos sin asfaltar y un «sin registro»¹ de una familia en su galerón comiendo carne asada.

¹ Termino de Sergio Larraín para nombrar un momento épico en la que deberíamos apretar el gatillo de la cámara fotográfica, pero no es registrado por diferentes razones quedando en el recuerdo dicho momento.

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